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AUTOPREVENCIÓN

04/03/2021 | Jose Antonio Suso

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Durante el mes de febrero Álava cuenta con 321 personas desempleadas menos. Un 1,4% menos, según los datos registrados en las oficinas de empleo. En Euskadi el índice de paro también tiene indicadores satisfactorios: un 1,3% menos. Las cifras del paro en Euskadi contemplan una bajada total de 1.702 personas. Nuestra Comunidad Autónoma es una de las tres en las que el paro se ha reducido en un mes, el de febrero, que tradicionalmente no da grandes alegrías en este sentido.

Evidente. No es para echar cohetes. El año ha sido duro y el sentimiento de  incertidumbre sigue emboscado a la vuelta de la esquina. Para algunos sectores como la aeronáutica, la hostelería o la automoción, los más castigados, el zarpazo de la pandemia ha sido terrible. Pero los datos expuestos imprimen un sello de moderado optimismo que permiten afirmar que la economía vasca aguanta. Y aguanta por su solidez.

Febrero se ha caracterizado por una ligera mejoría de las expectativas en el ámbito de lo económico y de lo sanitario, tan íntimamente correlacionados.  La tendencia de los contagios en estos últimos 28 días ha sido descendente, rebajando la incidencia de casos por 100.000 habitantes en Álava de 629,9 a 257,7. Parece estar superado el pico más alto de esta tercera ola.

Aguantamos la respiración cuando oímos hablar de la aparición de nuevas cepas que nos colocan en situación de alerta máxima. Evitar que se produzca una nueva ola se convierte en cuestión de supervivencia para lo sanitario y para la recuperación económica y la regeneración de empleo. El proceso de vacunación tiene mucho que ver en ello. Ahora que la marcha de la inmunización va tomando progresiva velocidad con los retoques menos conservadores dados por el Gobierno en su estrategia; por la aparición de una nueva vacuna unidosis en fase de evaluación y aval o por la solución dada a los problemas de logística que presentaban alguna de las actuales vacunas.

Tenemos por delante un mes de marzo cargado de potenciales celebraciones que concluirán con la Semana Santa. La más inmediata, el 8M. Una jornada cargada de simbolismo. Un día para la reivindicación por la igualdad del que no reniego. Eso sí, creo que este año no toca como no tocaron las fiestas de La Blanca, las de San Prudencio, las de mi pueblo, las cabalgatas de Olentzero, Reyes o Carnavales  y otras tantas cosas más que suponen la aglomeración masiva de personas. Hay otras formas de reivindicar que no supongan asumir riesgos sanitarios innecesarios.

Recuperar la salud y recuperar la economía y el empleo se convierten en objetivo único. Con la consecución de la primera, vendrá de la mano la obtención de los segundos. Reivindiquemos, sí pero con seguridad. Autoprevención.

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